jueves, 7 de marzo de 2013

Sin oídos entendí lo que dijiste.

 Normalmente no le presto atención a mis sueños. Nunca. A menos que sean pesadillas, me levanto mal y me quedo pensando en que podrían significar esas referencias a mis miedos. Pero el que tuve hoy lejos estuvo de ser una pesadilla, simplemente fue un sueño, perfecto y cruel a la vez, pero real, muy real. Llovía enormemente y me encontraba en un entorno que me era muy familiar y ajeno al mismo tiempo, la tormenta, hermosa y mi preferida, hacia que transitar cierto sector del lugar fuera peligroso. De lejos la vi  a ella, la única que me gano, mejor dicho, la última que me ganó, que me venció. Y vi como se ahogaba, como no podía atravesar ese río artificial que se había acumulado sobre el cemento y cuya corriente destrozaba y arrastraba todo lo que pasaba. Me acerque a ella, feliz de salvar lo que alguna vez fue mio y ahí  en el momento menos indicado, me habló. No recuerdo sus palabras pero si su expresión y su significado, su crueldad en el sueño reflejaba lo que ella en verdad era y yo anteriormente había ignorado. Me dio una lección de vida, mi propio cerebro en un sueño me aclaró las cosas que habían quedado sin resolver. Nunca creí que nada de mis creaciones fuese perfecta, pero sin dudas, este relato, es el que mas se acerca a lo definido como "perfección".

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