-¿Lo pensaste bien?
-Si, infinitas veces.
-Entonces creo que llegaste a una decisión, ¿no?
-Llegamos.
-Llegamos, cierto, llegamos, a veces me olvido que la idea fue mía también.
-En un principio, todas las ideas son tuyas.
-Desearía que no fuese siempre así.
-Pero lo es, y no va a cambiar, no tengo tu habilidad y vos no tenes mi habilidad.
-Y entonces, ¿que va a pasar?
-Nada bueno, solamente puedo rescatar que después de esto, no va a confiar en nadie, eso lo hará una persona mas fuerte, pero a la vez alguien sin aliados.
-Una lástima.
-Toda mejora tiene un precio.
-lo entiendo, pero, ¿ lo vale?
-En lo mas profundo de su ser, el mismo decide, si no lo valiese, ni siquiera estaríamos considerando la opción de llevar a cabo este proceso tan idiota.
-Que sea lo que Dios quiera entonces...
-No, que sea lo que él quiera.
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